Historia:
El dilema de los cambios genéticos en la evolución reconoce que ciertos genéticos pueden tener grandes efectos discontinuos sobre la morfología. Los atavismos (atavus: abuelo) aportan la demostración de este principio (libro Hen´s Teeth and horses por Stephen Gould).
El
descubrimiento de una gran cantidad de restos fósiles pudieron determinar el origen
evolutivo del caballo de manera casi exacta, y no solamente por la disminución en la
cantidad de dedos en sus manos y patas, sino también por el cambio ocurrido en sus
dientes. Un aspecto importante a tener en cuenta es que el caballo actual no evolucionó a
través de una genealogía directa, por el contrario, a partir del predecesor más antiguo
conocido del caballo actual llamado Hyracotherium se formaron varias ramas
filogénicas distintas de las cuales evolucionaron muchas especies de Equus de
tamaño cada vez mayor. El mayor reto para ubicar en el tiempo al antecesor del caballo y
al resto de sus descendientes es el desacuerdo que existe entre los diversos autores en
cuanto a la duración y antigüedad de las distintas eras geológicas, de cualquier manera
se sabe que el Hyracotherium aparece en América del Norte, durante el Eoceno del
período Terciario de la era Cenozoica y que esto ocurrió hace 50/65 millones de años
cuando aparecieron los mamíferos sobre la tierra. Al Hyracotherium también se lo
conoce con el nombre de Eohipuus, nombre designado pr O.C Marsh en 1870 y que
muchas veces causa confusión ya que en algunos textos se pone directamente este nombre
como el del antecesor del caballo, en otros se designa al Eohippus como otra
especie de Hyracoterium, en otros, que desciende de él o que el Hyracotherium
es una especie europea de la cual descienden otros animales, los que a medida que
evolucionaron fueron cada vez más diferentes al caballo actual.
