Polo
El juego del polo es antiquísimo. No se tiene una
fecha exacta que asignarle para su aparición, pero cuenta con una abundante
documentación gráfica y literaria que demuestra cómo se jugaba en la China, Persia,
India, Arabia y hasta en el Tibet, país, por lo demás que le dio al nombre, pues Pulu en
tibetano quiere decir pelota.
Se cree de todos modos que es originario de Persia,
tanto por el fanatismo con el que se le practicaba allí cuanto por mencionársele hasta
en la mitología de este país. Le llamaban chogan, bastón, por los bastones con
que golpeaban la pelota.
Europa lo conoció más tarde; a través de Bizancio,
primero; luego por medio de los árabes, aunque en forma limitada y pasajera. En la misma
India, donde había llegado a ser una suerte de deporte nacional, quedó casi
completamente olvidado. En 1863, un inglés, el mayor general Sherar, se interesó por
dicho deporte y lo hizo jugar. Unos pocos años después fue introducido en Inglaterra al
desafiar el 10° de Húsares al 9 de Lanceros. Los jugadores eran ocho por bando, no
había nada mejor que el mallo del cricket. Así comenzó el polo en las Islas
Británicas, desde donde se difundió por el resto del Occidente.
En un comienzo el polo era jugado con ponnies de 1,30
mts de talla, más gradualmente se comenzó a criar una raza toda especial en la que se
introdujo también sangre árabe y bereber. Se obtuvo así un tipo de caballo alto y
vigoroso al que por constumbre se sigue aún llamando pony. En Inglaterra, donde a la par
de la República Argentina, se crían los mejores poleros del mundo, se considera a
Sandyway, hijo del pura sangre Rosewater, el fundador de la raza de los caballos de polo.
Entre los deportes ecuestres el polo es, sin duda
alguna, el más viril y hermoso: el hombre despliega en él toda su destreza como jinete,
a la par que el caballo su mayor rendimiento.
El campo, limitado en sus lados por tablas de unos 20
centímetros de alto, mide, aproximadamente 275 mts por 185 mts. Las vallas están
formadas por dos postes, entre los cuales va lanzada la pelota para marcar gol.
Lamentablemente, es un deporte, muy costoso, empezando por el valor y mantenimiento de varios caballos, que deben ser de buena calidad y adiestrados especialmente para el juego. Esta razón limitó últimamente a seis tiempos la mayoría de los partidos, que antes se jugaban a ocho; ello reduce el número necesario de caballos por jugador y también el personal para su atención.